
Este 18 de febrero vino a Monterrey Alanis Morissette, no soy tan fan, pero se tardo 10 años en regresar a México, así que aproveche para verla por primera vez en vivo.
El concierto se disfruto de principio a fin con una Alanis llena de energía, brincando, saltando, girando, yendo de un lugar a otro del escenario, al ser una cantante ecléctica no sabía que esperar de su actuación en vivo.
Empezó a todo lo que da la noche con el estilo rockero característico para ir pasando suavemente a un ambiente romántico, tranquilo, relajado, con una escenografía modesta, al utilizar un escenario fantástico, mostrando un paisaje en crepúsculo, árboles, flores y una figura femenina, además de un juego de luces perfecto para crear esa ambientación íntima.
Por más de 90 mínutos platicó con los regios, cantó sus canciones más exitosas, You Learn, Ironic, You Oughta Know, Hands Clean, Thank U, Everything, entre otras, disfrutó, complació y deleitó con su voz a los regios.
Alanis fue un momento para disfrutar, para olvidar las preocupaciones, para ser sólo ese momento y nada más, tal vez esa sea la diferencia entre los verdaderos artístas y los que se creen artístas, la capacidad de hacernos olvidar todo lo ajeno, lo externo a ese momento y disfrutarlo sin tapujos, Alanis terminó la noche dejándonos un buen sabor de boca.